La industria del cómic enfrenta una situación similar a la de los periódicos, pero distinta. La mayoría de las series que se publican alrededor del mundo instan al lector a comprar, mes a mes, su título de interés. En los últimos años, sin embargo, también se produjo un estallido en la piratería de cómics. Mes a mes, distintas personas se dedican a escanear y subir a internet infinidad de publicaciones escaneadas. Se utiliza un programa llamado CDisplay, que permite una visualización rápida, clara y sencilla de imágenes en formato .jpg. Los archivos vienen en formato .cbr (Comic Book Reading), que son simplemente archivos .rar o .zip renombrados.
En muchos casos, como el de los cómics japoneses, hay gente que se dedica no sólo a escanear o conseguir el material original, sino también a traducir. Esto permite que, por ejemplo, se pueda leer una publicación de origen japonés en Estados Unidos mucho tiempo antes de que esta pueda ser publicada en occidente, salteándose así cuestiones legales y de imprenta que retrasan meses y/ o años la llegada del material.
Algunas empresas, como Marvel Comics, buscan una vuelta de tuerca para aceptar esta situación y usarla a favor.
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